" ..Una tarde en Pátapo"
Nuevamente
nos subimos a la combi que nos llevó al distrito de Patapo, un lugar donde
hemos enfocado nuestra mirada para generar cambios en los habitantes patapeños, donde ellos sean gestores de su propio desarrollo , las ganas por hacer un proyecto de comunicación para el desarrollo ha
hecho que nuevos integrantes se sumen a esta gran idea.
Nuestra
visita se realiza el día Viernes 06 de setiembre a la 2:30 de la tarde.
Encontramos
una ciudad con sus actividades habituales: mototaxistas en las esquinas
esperando clientes, mujeres en la calle San Martin (en alusión a San Martin de
Porres) disponiendo sus mesas para la venta de empanadas, humitas, papa
rellenas y champú. Mientras unas se dedicaban al negocio de manera
independiente, otras se habían asociado.
Siendo
las 3:30 de la tarde, la ciudad se iba tornando más activa, otro tipo de
negocio independiente salía de casa con
un carrito para la preparación de salchipollo y hamburguesas, un negocio de
pareja de esposos.
Así
como los negocios aparecen ante nuestra vista, un trío de muchachos arremeten
en las calles y contra cualquiera que se cruce por su camino, el mayor lleva
una radio que acerca maliciosamente al oído de quién se le cruce para
asustarlo, no importa si éste fuera un perro, un anciano, una mujer o un niño o
niña.Los dos que lo acompañan celebran su audacia entre risas y palmas, evidentemente son menores que éste.
Todo
esto acontecía mientras decidíamos cuál de nuestras propuestas elegir.
Los
muchachos no se cansaban de reírse del resto.
Su próxima víctima era un heladero que terminaba de despachar a un niño;
otra vez el mayor del grupo acerca su radio a todo volumen en el oído del
heladero, los otros muchachos lo empujan haciendo que éste atropellara al
heladero, las risas y palmas volvieron a escucharse; el heladero, un hombre
anciano, no hizo nada para defenderse ni reclamó.
Los
muchachos no se cansaban de reírse del resto.
Su próxima víctima era un heladero que terminaba de despachar a un niño;
otra vez el mayor del grupo acerca su radio a todo volumen en el oído del
heladero, los otros muchachos lo empujan haciendo que éste atropellara al
heladero, las risas y palmas volvieron a escucharse; el heladero, un hombre
anciano, no hizo nada para defenderse ni reclamó.
Nos
dirigimos al hombre de los helados para preguntarle su parecer y si fue ésta la
primera vez que pasa eso. Él no era de hablar mucho, era un hombre retraído.
Ante las maneras de buscar una respuesta sincera por parte de él, finalmente
nos dijo que todo era cuestión de acostumbrarse.
Para
mayor seguridad, decidimos entrevistar a los muchachos. Ellos estaban en lo
suyo, molestando al resto, esta vez un grupo de niños que no pasan de los 9
años a quienes les habían quitado la
pelota. Nos acercamos pero el mayor del trío huyó, nos quedamos con los dos menores.
Sus
nombres eran José y Juan. Cada uno con
una historia diferente pero con la misma intención de divertirse a costa del
fastidio de otros. “No hay otra cosa qué hacer” manifiestan; “no hemos sacado
la moto (mototaxi) porque está en el depósito, me lo retuvieron por falta de
licencia, pero ya vendrá mi mamá de viaje para que pague y me lo devuelvan”.
Queríamos
indagar más en sus vidas, en sus sentimientos, no era fácil, ellos eran unos
adolescentes de 16 y 15 años, la etapa difícil. Después de las diversas maneras
para ganarnos su confianza, José admite que le gusta hacer mezclas, como los
Dj. Es ésta una actividad creativa en estos últimos tiempos, y genera buenas
ganancias para quien la toma como una manera de vivir. Descubrimos que José no
es ese muchacho revoltoso que fastidia a todo el mundo, tendrá su motivo pero
realmente es un muchacho frágil, sencillo; sensible. Nos dice que en su casa
todo anda muy bien, pero eso nos gustaría confirmar.
Juan
no es como José, es un muchacho que se queja de la juventud de Pátapo. No
logramos advertir qué le gusta a Juan, según él no lo sabe. A diferencia de
José. Juan no estudia, la dejó porque sus amigos mucho le molestaban. Tal vez
fue víctima de bullying, pero él lo negó, simplemente lo molestaban todo el
tiempo, un niño pequeño que estaba a su costado confirmó que ese tipo de cosas
pasan en la escuela todo el tiempo.
Son ya las 6:00 pm y fuimos testigos de lo que hace la juventud una tarde de día de semana. Los que tienen la mototaxi a su disposición la aprovechan en el paseo por la ciudad en compañía de seis muchachos a bordo, entre los 12 a 16 años, y si tienen equipo instalado en sus motos, la ciudad se vuelve un bullicio, y eso molesta a los adultos y ancianos que descansan en el parque.
Tuvimos
que irnos pero convencidos que Pátapo tiene un vacío que necesita ser atendido,
necesitan una reconciliación entre sus ciudadanos.





Edna, José, Luis, Yesenia, Ysmelda,
ResponderEliminar¿Y las iniciativas seleccionadas? La información es medianamente significativa, pero debe involucrarse más en la propuesta ciudadana.
asi es profesor .las propuestas ya están subidos en el blog...gracias por su comentario ..el reto aún comienza..
ResponderEliminar